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Martes, 13 de octubre de 2026
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Tesla presionó al regulador holandés para acotar la revisión de su piloto autónomo, según correos obtenidos por Reuters

Correos obtenidos por Reuters muestran cómo Tesla presionó al RDW para reducir el alcance de su revisión del FSD y disputó una factura de 365.000 euros. El regulador aprobó el sistema y ahora lo recomienda para toda la Unión Europea.

Un vehículo Tesla circulando en una calle de una ciudad europea con rasgos holandeses (ciclovías, arquitectura típica), evocando el contexto de la aprobación regulatoria del sistema de conducción asistida sin representar el hecho no fotografiable (la disputa por correos y la revisión regulatoria).
Foto: Trop86 / Wikimedia Commons (CC BY 4.0)

Tesla ejerció una presión sostenida durante meses sobre el RDW, el organismo regulador de vehículos de los Países Bajos, para reducir el alcance de la evaluación de su sistema "Full Self-Driving (Supervised)", según correos internos entre la empresa y el regulador obtenidos por Reuters mediante una solicitud de registros públicos y reportados por el sitio especializado Electrek. En medio de ese proceso, Tesla disputó una factura de 365.000 euros que el RDW le cobró por el trabajo de revisión. El organismo terminó aprobando el sistema y ahora lo recomienda para su adopción en toda la Unión Europea: ocho países del bloque ya lo permiten, y una votación a nivel comunitario podría llegar como pronto en diciembre de 2026.

Contexto

El RDW es la autoridad que certifica vehículos y sistemas de asistencia a la conducción en los Países Bajos. En abril de 2026 se convirtió en el primer regulador europeo en aprobar el FSD de Tesla, un sistema de conducción asistida que exige supervisión humana permanente pese a su nombre. Esa aprobación no quedó circunscrita al mercado holandés: el RDW la propuso como base para una autorización a escala de toda la Unión Europea, y en los meses siguientes Bélgica, Dinamarca, Estonia, Eslovenia, Chequia, Croacia y Lituania otorgaron aprobaciones preliminares propias apoyadas en el trabajo del regulador neerlandés.

El proceso no estuvo libre de fricciones públicas. Antes de la aprobación, Tesla y su director ejecutivo Elon Musk instaron repetidamente a clientes europeos a contactar a los reguladores de seguridad para pedir que acelerasen la revisión, al punto de que el propio RDW debió pedir públicamente a los usuarios que dejaran de escribirle porque, según dijo, esos mensajes no tenían ninguna influencia sobre el cronograma y solo consumían tiempo de su personal de atención.

Profundización

Los correos reportados por Reuters y recogidos por Electrek documentan una presión de otro tipo, interna y menos visible que las campañas públicas. En noviembre de 2024, un representante de Tesla le dijo al RDW —según la traducción de los correos originales en inglés hecha para esta nota— que iniciar las pruebas del vehículo antes de fin de mes era "crítico para la misión" de la compañía, y advirtió que la dirección de Tesla iba a "medir la buena voluntad" del regulador según si se cumplía ese plazo.

El punto de mayor tensión documentado llegó cuando el RDW presentó una factura de 365.000 euros por cinco meses de trabajo de revisión. Tesla objetó el monto calificándolo de "costo extremadamente alto" y exigió un desglose hora por hora de cada empleado involucrado, además de cuestionar que se le cobraran las visitas de inspectores del RDW a las instalaciones de la empresa en Berlín. Según los correos, una semana después de ese reclamo, un funcionario del RDW invitó a Tesla a proponer cómo el regulador podría "ajustar o reducir el esfuerzo requerido de ahí en adelante".

Tras esa disputa por la facturación, el RDW otorgó varias concesiones: aceptó monitorear pruebas de forma remota en lugar de exigir presencia presencial de inspectores, señaló que no quería "profundizar demasiado en los detalles técnicos" de las actualizaciones de software por aire, y se comprometió a avisar con anticipación qué pruebas específicas se realizarían y quiénes serían los conductores de seguridad asignados.

Consultado por Reuters, el RDW sostuvo que ese nivel de interacción con Tesla "no compromete la independencia ni la exhaustividad" de su evaluación. El regulador, sin embargo, redactó —es decir, tachó— partes sustanciales de los correos antes de entregarlos, y se ha negado a publicar sus propios datos de las pruebas, invocando el secreto comercial de Tesla. Esta nota no pudo acceder de forma directa al reporte original de Reuters ni a una declaración de Tesla sobre la disputa por la facturación; lo que antecede proviene de la reconstrucción publicada por Electrek a partir de esa investigación.

La votación a nivel de la Unión Europea para extender la aprobación del FSD a todo el bloque requeriría el respaldo de 15 de los 27 Estados miembro, que en conjunto representen el 65% de la población del bloque, y podría celebrarse como pronto en diciembre de 2026. Alemania, Italia y España, los tres mercados automotrices más grandes de la UE, aún no se han comprometido con una posición.