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Miércoles, 14 de octubre de 2026
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Tesla empieza a entregar el Semi, casi diez años después de anunciarlo

Tesla entregó sus primeros camiones eléctricos Semi a clientes como PepsiCo y DHL desde una nueva fábrica en Reno, Nevada. La empresa dice aspirar a 50.000 unidades al año; esa cifra, y el impacto en las emisiones del transporte de carga, siguen siendo objetivos declarados, no producción verificada.

Un camión eléctrico tipo Tesla Semi ya entregado, en un patio de logística o planta industrial, que comunique 'camión eléctrico de carga en operación real' más que 'concepto o prototipo'.
Foto: Wikimedia Commons contributor / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

Tesla comenzó el 25 de septiembre las primeras entregas de su camión eléctrico Semi, casi una década después de haberlo presentado en 2017. El acto, realizado en una fábrica nueva junto a la Gigafactory de Reno, Nevada, marcó el paso del Semi de proyecto demorado a producto que ya circula: entre los primeros clientes en recibir unidades están PepsiCo y DHL.

La compañía construyó la planta específicamente para el Semi y aspira a fabricar allí hasta 50.000 camiones al año, cerca de 1.000 por semana, según dijo Dan Priestley, jefe del programa Tesla Semi, durante el evento. Es un objetivo declarado por la empresa, no un ritmo de producción ya alcanzado: Tesla no confirmó cuántas unidades ha entregado hasta ahora ni en qué plazo espera llegar a esa cifra.

El evento tuvo un tono más cercano al balance técnico que al anuncio triunfal. Elon Musk no asistió; quienes presentaron el camión fueron ejecutivos del programa, ante clientes, empleados e influencers invitados. Priestley reconoció públicamente errores del diseño original: "admitimos por completo que nos equivocamos con las ventanas", dijo, en referencia a un problema de visibilidad que Tesla corrigió en la versión de producción. Otro directivo, identificado como Moravy, respondió con humor: "está bien equivocarse, Dan".

Las especificaciones que Tesla detalló en el evento sí corresponden al vehículo que ya está entregando, no a una proyección. La versión de mayor autonomía recorre 500 millas o más con carga completa, dependiendo del peso transportado, y cuesta cerca de 300.000 dólares antes de incentivos. Existen variantes de menor autonomía a precio inferior. Frente al diseño revelado en 2017, Tesla redujo el peso del camión en aproximadamente 1.000 libras, un ajuste que amplía la carga útil que puede transportar sin superar los límites legales de peso en ruta.

Priestley también ofreció una cifra para justificar por qué el Semi importa más allá de Tesla: los camiones pesados producen el 16% de las emisiones del transporte terrestre pese a representar apenas el 1% de los vehículos en circulación. Es un dato que dio un ejecutivo de la compañía en su propio evento de producto, no una cifra independiente verificada para esta nota, aunque coincide con el orden de magnitud que organismos de transporte y energía suelen citar para el peso ambiental de la carga pesada en Estados Unidos.

Tesla espera que la planta de Reno genere más de 3.000 empleos durante la etapa de expansión de la producción. La compañía no detalló, más allá del objetivo de 50.000 unidades anuales, un cronograma de cuántos camiones planea entregar en lo que resta de 2026.

El principal obstáculo que Tesla reconoció en el evento no es de fabricación sino de infraestructura: la carga de camiones eléctricos de largo alcance sigue siendo escasa en las rutas de Estados Unidos, y los clientes reciben sus unidades a medida que están en condiciones de operarlas, no en un cronograma fijo de entrega.

El Semi llega en un momento en que Tesla ha ido corriendo el eje de su propio relato corporativo, de fabricante de autos eléctricos hacia una compañía que se describe cada vez más en términos de robótica e inteligencia artificial. Un camión que empieza a entregarse de forma efectiva, con clientes de peso como PepsiCo y DHL, es también una señal hacia la industria del transporte de carga de que la promesa de 2017 dejó de ser solo promesa, aunque la escala que Tesla dice perseguir, 50.000 unidades al año, todavía está por demostrarse en la práctica.