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Sábado, 3 de octubre de 2026
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Christa Pike sobrevive a su propia ejecución en Tennessee: qué falló y qué sigue

La Corte Suprema autorizó la ejecución de Christa Pike, que iba a ser la primera mujer ejecutada en Tennessee en 200 años. Según su abogado, sobrevivió a dos dosis de inyección letal y terminó hospitalizada.

exterior nocturno de una prisión de máxima seguridad en EE.UU. con una ambulancia con luces encendidas frente al acceso, evocando el traslado de emergencia tras la ejecución fallida sin mostrar a la persona condenada
Christa Pike en 2023. Foto: cortesía del Departamento de Correcciones de Tennessee

Christa Pike iba a convertirse en la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años. En cambio, la noche del miércoles 30 de septiembre sobrevivió a dos dosis de la inyección letal que el estado le aplicó en la prisión de máxima seguridad Riverbend, en Nashville, y terminó hospitalizada, según informó su abogado. Pike seguía con pulso y respiraba (testigos la describieron audiblemente "roncando") cuando el procedimiento debía haberla matado.

Pike, de 50 años, fue condenada en 1996 por el asesinato de Colleen Slemmer, una compañera del Job Corps de 19 años a la que, junto a su entonces pareja y otro cómplice, atrajo hasta una planta de vapor abandonada cerca del campus agrícola de la Universidad de Tennessee. Allí la torturaron y la mataron; parte de lo que hizo célebre al caso fue que le grabaron un pentagrama en el pecho. Pike tenía 18 años cuando cometió el crimen, en enero de 1995. Lleva, por tanto, poco más de tres décadas en el corredor de la muerte.

La ejecución de Pike estuvo en vilo hasta pocas horas antes. Un panel de tres jueces de la Corte de Apelaciones del Sexto Circuito le concedió una suspensión de último minuto menos de dos horas antes de la hora fijada. La Corte Suprema de Estados Unidos revirtió esa suspensión poco antes de las 18:00 horas, en una decisión de 6 a 3, y dejó el camino libre para que Tennessee procediera. El gobernador Bill Lee ya había rechazado antes un pedido de clemencia.

El procedimiento comenzó esa noche. Según relatos de testigos recogidos por medios estadounidenses, a las 20:26 horas se le administró a Pike la primera dosis de pentobarbital, el sedante que Tennessee usa en sus ejecuciones. No perdió la consciencia ni dejó de tener pulso. El equipo aplicó una segunda dosis. El resultado fue el mismo: Pike seguía con signos vitales. A las 21:15 horas llegaron una ambulancia y un camión de bomberos, con las luces encendidas, hasta la prisión. Según la versión difundida por sus abogados esa misma noche, Pike fue trasladada a un hospital cercano para recibir atención médica. Esa afirmación —que sobrevivió a las dos dosis y que está hospitalizada— proviene del equipo legal de la condenada, no de una fuente médica independiente ni de las autoridades penitenciarias de Tennessee, que no habían confirmado públicamente los detalles clínicos al cierre de esta nota.

El caso no es un hecho aislado dentro del propio sistema de Tennessee: según reportes locales, el mismo médico que participó en la inyección letal de Pike había estado involucrado antes en la ejecución fallida de Tony Carruthers, otro condenado del estado, meses atrás.

Antes de llegar a este punto, la defensa de Pike había intentado evitar la inyección letal por otra vía. Sus abogados pidieron que la ejecución se realizara por pelotón de fusilamiento integrado exclusivamente por mujeres, y como alternativa propusieron la horca. Argumentaron que el procedimiento de inyección podía desencadenarle crisis severas ligadas a un historial de abuso sexual en la infancia, y que las venas pequeñas de Pike junto con una condición sanguínea complicarían la colocación de la vía intravenosa. "La chica de 18 años que sufría graves problemas de salud mental ya no existe", argumentó su defensa (traducción propia), en referencia a los más de treinta años transcurridos desde el crimen. Tennessee rechazó tanto el pelotón de fusilamiento como la horca, aunque el tribunal sí autorizó que el equipo de ejecución fuera integrado solo por mujeres.

Al cierre de esta nota no había confirmación médica independiente del estado de salud de Pike más allá de lo informado por su abogado, ni una fecha nueva fijada para completar la ejecución. El episodio reabre, con un caso concreto y verificable, la discusión sobre la fiabilidad del protocolo de inyección letal en Tennessee, que ya había fallado meses antes con otro condenado del mismo estado.