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Sábado, 3 de octubre de 2026
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La carta de Bachelet y Boric que sorprendió a Kast en la ONU por el Escudo de las Américas

Los expresidentes pidieron al gobierno reconsiderar la adhesión de Chile a la iniciativa de seguridad impulsada por Trump, en un gesto que el oficialismo calificó de revancha política.

Entorno institucional de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, como marco donde estalló la controversia entre los expresidentes y el gobierno de Kast
Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.

Michelle Bachelet y Gabriel Boric firmaron una declaración conjunta para pedirle al gobierno de José Antonio Kast que reconsidere la adhesión de Chile al "Escudo de las Américas", la iniciativa de seguridad impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La carta de los dos expresidentes tomó por sorpresa a La Moneda en momentos en que el propio Kast se encontraba en Nueva York participando de la 81ª Asamblea General de la ONU.

En el texto, Bachelet y Boric señalan que "manifestamos nuestra preocupación ante la decisión del actual gobierno de adherir a la iniciativa impulsada por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, denominada Escudo de las Américas". Agregan que "nos preocupa que conceptos como el de una 'soberanía continental' puedan terminar debilitando el principio fundamental de soberanía nacional", y piden que cualquier cooperación contra el crimen organizado transnacional "debe realizarse siempre resguardando plenamente la autonomía de las decisiones de Chile y sin subordinar nuestra política exterior".

Según reconstruyó La Tercera, la coordinación entre ambos expresidentes ocurrió de forma directa, sin intervención de sus equipos, entre miércoles y jueves de esa semana, luego de que se conociera la adhesión de Chile a la iniciativa. El académico Mauricio Morales calificó el hecho como inédito: "Desde 1990, esta es la primera vez que dos expresidentes suscriben una declaración conjunta para cuestionar una decisión de política exterior", dijo a Emol. Esa lectura —que el gesto rompe con la tradición de tratar la política exterior como un "asunto de Estado" sin disputas domésticas— corresponde a la interpretación de ambos medios y de la fuente académica citada, no a una descripción que Bachelet o Boric hayan hecho de su propio gesto.

La cobertura consultada describe el "Escudo de las Américas" como un acuerdo político de cooperación en seguridad hemisférica, no un tratado formal, orientado a enfrentar al crimen organizado transnacional en la región. Los expresidentes dicen estar dispuestos a colaborar en estrategias de Estado contra ese crimen organizado; lo que cuestionan es la forma en que Chile se sumó a la iniciativa, y advierten sobre el riesgo de que el concepto de "soberanía continental" termine subordinando decisiones que, según sostienen, deben mantenerse autónomas.

La respuesta del oficialismo fue rápida y en tono defensivo. El subsecretario del Interior, Máximo Pávez, cuestionó tanto la forma como el fondo de la declaración: "no nos parece que una declaración pública sea el camino", dijo, y acusó a los expresidentes de usar la política exterior para cuestionar al gobierno. El ministro de Defensa, Fernando Barros, restó dramatismo al episodio: "no sé sobre qué bases se genera tanto pánico". Otras voces del oficialismo —como el diputado Cristián Moreira, republicano— fueron más duras: según BioBioChile, calificaron la carta de "revancha política".

La adhesión de Chile al Escudo de las Américas y la posterior carta de Bachelet y Boric quedan así en el centro de una controversia que se instaló justo cuando Kast buscaba proyectar en Nueva York la posición de su gobierno ante la comunidad internacional.