Los océanos acumulan 100 días de calor récord mientras El Niño se fortalece, con Chile y Perú ya sintiendo el impacto
Entre junio y septiembre, los océanos registraron 100 días consecutivos de temperatura récord en medio de un El Niño que la NOAA proyecta como "muy fuerte". En Chile y Perú, el fenómeno ya golpea la pesca artesanal y dejó daños millonarios en infraestructura.
Entre el 2 de junio y el 10 de septiembre de 2026, la temperatura superficial promedio de los océanos del planeta, sin contar las zonas polares, superó cada día el récord histórico para esa misma fecha desde que existen mediciones satelitales, en 1982. Son 100 días consecutivos, según los datos de Climate Reanalyzer, la plataforma del Instituto de Cambio Climático de la Universidad de Maine que procesa información de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). El fenómeno coincide con el desarrollo de un evento El Niño que la propia NOAA proyecta como "muy fuerte" para la temporada 2026-2027, con una probabilidad superior al 90%.
El pico se registró entre el 22 y el 27 de agosto, cuando la temperatura superficial promedio del océano llegó a 21,18 °C, por encima del récord anterior de 21,09 °C, alcanzado varias veces a comienzos de 2024 durante el último episodio de El Niño. En el corazón del fenómeno, en el Pacífico ecuatorial, la anomalía térmica llegó a 3,05 °C el 19 de septiembre, la lectura diaria más alta en 150 años de mediciones modernas, de acuerdo con la misma fuente.
Detrás de esas cifras hay una acumulación de energía que los científicos citan para dimensionar la escala del fenómeno: el océano absorbió 23 zettajulios de calor en 2025, un 43% más que los 16 zettajulios de 2024. Zachary Labe, científico de Climate Central, atribuye ese salto al cambio climático de origen humano como el motor principal detrás del calentamiento oceánico, con El Niño actuando como un acelerador adicional sobre esa tendencia de fondo.
Qué significa un océano más caliente
Un mar más cálido no es solo un número en un gráfico. Cuando la temperatura superficial sube y se sostiene en el tiempo, el agua acumula menos oxígeno y menos nutrientes en las capas donde vive buena parte de la vida marina, lo que puede alterar la reproducción y la disponibilidad de alimento de especies clave para la pesca. También favorece el blanqueamiento de corales —la pérdida de las algas que les dan color y sustento, un proceso que puede derivar en la muerte del arrecife si se prolonga— y empuja a peces y aves marinas a desplazarse en busca de aguas más frías. Claire Bergin, investigadora de la Universidad de Maynooth, vincula además el calor oceánico acumulado con la intensidad de las olas de calor que se sienten en tierra, porque el océano funciona como un reservorio que libera esa energía hacia la atmósfera.
El Niño ya se siente en Sudamérica
El fenómeno no es una abstracción para la costa del Pacífico sudamericano, donde El Niño altera directamente la circulación de aguas frías y ricas en nutrientes que sostiene algunas de las pesquerías más productivas del mundo.
En Perú, Juan Carlos Sueiro, director de Pesca de Oceana en ese país, reporta que la extracción de anchoveta, la especie base de la industria pesquera peruana, cayó a poco más del 25% de lo habitual, con la cuota de pesca reducida en consecuencia. A eso se suma la llegada de la jaiba morada (Euphylax dovii), un cangrejo invasor que daña las redes de la pesca artesanal, y una mortandad de aves marinas, pingüinos y lobos marinos por la escasez de alimento, mientras especies como la merluza y el pejerrey migran hacia aguas más frías. Ana Sabogal, del Instituto de la Naturaleza, Tierra y Energía de la Pontificia Universidad Católica del Perú, calcula que unos 9 millones de personas sentirán efectos directos del fenómeno en ese país.
En Ecuador, María del Pilar Cornejo, de la Escuela Superior Politécnica del Litoral, documenta mortandad de aves a lo largo de la costa por el calentamiento de las aguas. La cuenca del Guayas, que concentra cerca del 25% de la población del país y los tres principales productos de exportación —camarón, banano y atún—, es una de las zonas más expuestas: durante El Niño de 1997-98, el episodio más intenso registrado hasta ahora, el país llegó a perder entre el 14% y el 17% de su PIB, unos 5.000 millones de dólares.
Qué está pasando en Chile
En Chile, El Niño ya dejó huellas concretas este año. René Garreaud, del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia, describe tormentas particularmente intensas en la zona central y el norte del país, un patrón característico de los años de El Niño. A eso se suman temperaturas anormalmente altas en ciudades costeras como Antofagasta e Iquique y acumulaciones de nieve de entre 3 y 5 metros en sectores cordilleranos. Garreaud estima en unos 1.200 millones de dólares el costo de la infraestructura dañada hasta ahora, con más de 2.400 personas damnificadas y 10 fallecidas en las regiones de Atacama y La Araucanía. El mismo fenómeno tuvo un lado favorable: las lluvias generaron un superávit pluviométrico del 30% sobre lo proyectado y ayudaron a llenar embalses que estaban en niveles críticos.
El otro frente es la pesca. Una investigación citada por Oceana Chile sobre la sardina común y la anchoveta en la zona centro-sur del país encontró una relación inversa entre las anomalías cálidas de la temperatura superficial y el reclutamiento de sardina —es decir, la incorporación de nuevos ejemplares jóvenes a la población adulta que sostiene la pesquería—. El mecanismo detrás de esa relación es el debilitamiento de la surgencia costera, el proceso oceanográfico que en condiciones normales empuja aguas profundas, frías y ricas en nutrientes hacia la superficie y que El Niño interrumpe. Sernapesca, el servicio nacional de pesca, ya reforzó el trabajo conjunto con el sector privado ante posibles contingencias derivadas del fenómeno.
Lo que dejaron los El Niño anteriores
Chile tiene registro de al menos dos episodios recientes de magnitud comparable que sirven de referencia, según la reconstrucción histórica que hace Oceana Chile a partir de estudios previos. Durante El Niño de 1997-98, aguas más cálidas, más oxigenadas y con menos nutrientes ingresaron a las zonas costeras, lo que alteró la reproducción y la condición corporal de la sardina común y produjo el reclutamiento más bajo registrado para esa especie en toda la década de 1990. En tierra, temporales entre mayo y junio de ese año desplazaron a unas 87.000 personas, de las cuales 10.000 debieron ser albergadas, y el paso fronterizo con Argentina quedó interrumpido durante semanas.
En el episodio de 2015-16, según la misma reconstrucción de Oceana Chile, la temperatura superficial del mar llegó a estar 3 °C por sobre el promedio histórico en algunas zonas del Pacífico suroriental. La anchoveta del norte de Chile se concentró de forma anómala cerca de la costa —a 4 millas náuticas en lugar de las 30 millas habituales— y a profundidades cercanas a los 100 metros en vez de los 50 metros típicos, con un 93% de los ejemplares observados todavía juveniles. Ese año también hubo mortandad masiva de algas y moluscos, además de floraciones de algas nocivas con impacto ambiental y económico. El fenómeno dejó 31 muertos, 16 desaparecidos y más de 16.500 desplazados, junto con daños de infraestructura.
Con el actual episodio proyectado como "muy fuerte" para el verano austral 2026-2027, esos dos antecedentes son la referencia más cercana disponible para anticipar qué tipo de impactos podría dejar esta vez en la costa chilena: uno concentrado en el golpe a la pesca artesanal, el otro en el desplazamiento de especies y la mortandad de organismos marinos. Ningún experto citado hasta ahora ha entregado, sin embargo, una proyección cuantitativa específica para este episodio.
Fuentes consultadas
- Eco-Business — “Record ocean heat persists for 100 days as El Niño intensifies”
- Mongabay — “Global ocean breaks records with 100 days of heat as El Niño adds new threat”
- The Watchers — “Global sea surface temperature sets new record, reaching 21.1°C (70°F) as El Niño strengthens”
- Mongabay en español — “El Niño: tormentas, olas de frío y efectos en especies marinas ya se sienten en Chile, Perú, Argentina y Ecuador”
- Oceana Chile — “El Niño 2026: aprendizaje a través de una mirada al pasado”


