Chile respira mejor, pero el sur sigue envuelto en humo de leña
Un estudio con 30 años de datos confirma que la calidad del aire mejoró en Chile, pero esa mejora no llegó al sur: ciudades como Temuco, Valdivia, Osorno y Coyhaique siguen atrapadas en episodios de contaminación por leña que los subsidios de recambio de calefactores no han logrado resolver.
El aire de Chile mejoró de forma sostenida en las últimas dos décadas. En Santiago, las concentraciones máximas de material particulado fino (PM2.5) cayeron cerca de un 40% desde comienzos de los años 2000, según un estudio publicado en junio de 2025 en la revista científica Atmosphere. Pero esa mejora no llegó parejo a todo el país: en ciudades del centro-sur donde la calefacción a leña sigue siendo la norma, la contaminación no cede al mismo ritmo, y en algunos casos no cede en absoluto.
El estudio, firmado por investigadores de la Universidad de Chile, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo, analizó más de 30 años de registros del Sistema Nacional de Calidad del Aire (SINCA): alrededor de 180 millones de mediciones horarias tomadas en 191 estaciones de monitoreo a lo largo del país. Es, hasta ahora, la radiografía más completa que existe sobre cómo ha cambiado —o no— el aire que respiran los chilenos.
El PM2.5 es el nombre técnico de las partículas más pequeñas y peligrosas que libera la combustión: miden menos de 2,5 micrómetros, penetran hasta los alvéolos pulmonares y de ahí pueden pasar al torrente sanguíneo. Es el contaminante que más preocupa a la salud pública porque, a diferencia de otros, no se filtra con facilidad en las vías respiratorias altas.
El mismo país, dos trayectorias distintas
La mejora que documenta el estudio es real y medible, pero desigual. Los autores también registraron descensos importantes de dióxido de azufre en zonas industriales como Huasco y Quintero-Puchuncaví, donde la fuente de contaminación son procesos productivos y no la calefacción residencial.
El patrón cambia en localidades del centro-sur. Kevin Basoa, uno de los autores del estudio, atribuyó los niveles altos de material particulado en ciudades como Coronel y Talcahuano al "uso intensivo de la leña", que según la investigación sigue siendo la principal causa de los episodios más contaminantes del país. El coautor Manuel Leiva resumió el contraste de forma más general: el país mejoró su aire "a lo largo de los años", pero ese promedio nacional oculta realidades locales muy distintas.
El mismo problema estructural —calefacción residencial a leña, clima frío que favorece la acumulación de contaminantes, y escasas alternativas de calefacción más limpias y asequibles— es el que afecta a ciudades del sur como Temuco, Padre Las Casas, Valdivia, Osorno y Coyhaique. Todas cuentan con planes de descontaminación atmosférica vigentes desde hace al menos una década: Temuco y Padre Las Casas comparten un PDA fijado en 2015 (Decreto Supremo N°8), Valdivia tiene el suyo desde 2016 (Decreto Supremo N°25) y Osorno desde ese mismo año (Decreto Supremo N°47), todos dictados por el Ministerio del Medio Ambiente por episodios recurrentes de mala calidad del aire en los meses fríos.
Dos décadas de subsidios, un problema que no cede
Desde 2011, el Ministerio del Medio Ambiente financia el Programa de Recambio de Calefactores: un subsidio para que las familias reemplacen estufas a leña por equipos más eficientes —pellet, aire acondicionado u otros sistemas de menor emisión—, cofinanciado en los últimos años con recursos de gobiernos regionales. En 2026 hay convocatorias abiertas en Valdivia, Temuco, Padre Las Casas, Chillán, Chillán Viejo y Osorno.
Coyhaique ilustra bien la escala del esfuerzo y, al mismo tiempo, sus límites. El Plan de Descontaminación Atmosférica para la ciudad, vigente desde julio de 2019, fijó una meta de 15.000 calefactores reemplazados —una cifra que la propia autoridad ambiental elevó desde los 10.000 iniciales— y 7.000 subsidios de acondicionamiento térmico para viviendas, además de un objetivo de disponibilidad de 100.000 metros cúbicos anuales de leña seca certificada. El plan se dio un plazo de diez años para que la ciudad cumpla con la norma primaria de calidad del aire, y reconoce de forma explícita que la meta exige, en palabras del propio plan, "un cambio cultural" en cómo las familias del sur se calefaccionan.
Esa magnitud de la respuesta pública —miles de subsidios, una década de plazo, metas que se revisan al alza— es la mejor evidencia de que el recambio de calefactores por sí solo no ha bastado para cerrar la brecha. El propio diseño del plan de Coyhaique asume que reemplazar artefactos no resuelve el problema si no cambia, en paralelo, la disponibilidad de combustibles alternativos, el poder adquisitivo de las familias para mantenerlos y la cultura de calefacción instalada desde hace generaciones en ciudades donde la leña es, además de contaminante, la opción más barata.
El Ministerio del Medio Ambiente no ha publicado un balance consolidado y actualizado de cuánto de esas metas se ha cumplido efectivamente en Coyhaique ni en las demás ciudades con planes vigentes: la información disponible describe el diseño y los objetivos de los programas —metas, plazos, convocatorias abiertas—, pero no su grado de cumplimiento.
Un riesgo sanitario que no se diluye con el promedio nacional
La exposición crónica a PM2.5 está asociada, según la evidencia científica internacional, a un mayor riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Es la razón por la que agencias de salud y ambientales tratan este contaminante como prioritario en sus sistemas de monitoreo, y por la que los episodios de preemergencia y emergencia ambiental que se repiten cada invierno en ciudades del sur de Chile no son solo una molestia estacional, sino una exposición sanitaria sostenida en el tiempo para quienes viven ahí.
Que el promedio nacional mejore no cambia esa exposición si uno vive en una de las ciudades donde el promedio no se mueve. Es, en ese sentido, un problema de desigualdad territorial tanto como de contaminación: el mismo país que logró bajar en 40% los peores picos de contaminación en su capital sigue teniendo ciudades enteras donde el invierno significa, todavía, respirar el humo de la propia calefacción.
Fuentes consultadas
- Ministerio del Medio Ambiente — “Entra en vigencia el Plan de Descontaminación Atmosférica PDA 2,5” — 2026-10-01
- Ministerio del Medio Ambiente / ChileAtiende — “Programa de Recambio de Calefactores” — 2026-10-01


