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Jueves, 24 de septiembre de 2026
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Arabia Saudita advierte represalia “con firmeza” tras ataques hutíes que dejaron heridos y miles de desplazados

Misiles y drones hutíes golpearon el sur de Arabia Saudita el 14 de septiembre; el reino respondió con más de 50 ataques y advirtió represalias. El conflicto, reactivado en julio con un bloqueo marítimo hutí, ya deja casi 94.000 desplazados según la ONU.

Ilustración generada con IA

Arabia Saudita advirtió este martes que responderá "con firmeza" a los hutíes tras la serie de ataques con misiles balísticos y drones que el grupo yemení lanzó el lunes contra el sur del reino. Los ataques alcanzaron Khamis Mushait —donde se ubica la base aérea King Khalid—, Abha y Taif, y dejaron 13 civiles heridos según la coalición liderada por Arabia Saudita. En la respuesta saudita, que superó los 50 ataques según los propios hutíes, murieron 8 soldados yemeníes en el occidente de Yemen, de acuerdo con fuentes militares, y al menos 10 combatientes hutíes, según la agencia de noticias Saba, vinculada al grupo.

El gobierno saudí dijo que adoptará "todas las medidas operativas necesarias para disuadir este enfoque hostil y extremista" y que actuará "con firmeza para proteger la soberanía del Reino". Del otro lado, el vocero militar hutí Hazem al-Assad respondió que la "respuesta yemení continuará y se intensificará mientras ellos persistan en su agresión" —una escalada verbal que, sumada a los ataques de las últimas 48 horas, marca el momento más tenso entre ambos bandos desde julio.

Fue en julio cuando los hutíes, que controlan la capital yemení, Saná, desde 2014, declararon un bloqueo marítimo y reanudaron los combates tras un período de tensión más contenida. En ese mismo movimiento, el grupo tomó el control de tramos de la costa del mar Rojo y del estrecho de Bab al Mandab, uno de los pasos marítimos más transitados del mundo para el comercio y el transporte de energía entre Asia, Europa y el este de África. Ese antecedente es la base sobre la que se montan los ataques de esta semana: no se trata de un episodio aislado, sino de la reactivación de un conflicto que ya llevaba meses de bajo perfil.

El costo humano de estos nuevos enfrentamientos ya es medible. La Organización Internacional para las Migraciones, agencia de Naciones Unidas, reporta 93.864 personas desplazadas desde la reanudación de los combates en julio.

El episodio se da además en un momento de movimientos diplomáticos y militares más amplios en la región: Estados Unidos mantiene presencia naval activa en la zona a través de su Comando Central (CENTCOM), cuyo jefe, el almirante Brad Cooper, se reunió con el príncipe heredero saudita para abordar "los últimos acontecimientos en la región", según reportó Infobae. En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó disposición a negociar con Irán, mientras el jefe de seguridad iraní, Mohsen Rezaei, condicionó cualquier negociación y una reunión propuesta sobre el estrecho de Ormuz quedó aplazada. Ninguno de esos movimientos —incluida la presencia naval estadounidense— se ha vinculado hasta ahora, con fuente propia confirmada, a una mediación directa sobre Yemen —se registran aquí como contexto regional, no como parte activa de este conflicto puntual. Ni Arabia Saudita ni los hutíes han permitido verificación independiente de las cifras de bajas que cada bando declara, un patrón habitual en zonas de combate sin acceso de prensa.

Con el estrecho de Bab al Mandab bajo control parcial hutí y la advertencia saudita de "todas las medidas operativas necesarias" todavía sin traducirse en una nueva ofensiva, el próximo movimiento de cualquiera de los dos bandos definirá si la escalada de esta semana queda como un pico puntual o como el inicio de una fase más intensa del conflicto reabierto en julio.