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Jueves, 24 de septiembre de 2026
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Hutíes toman una isla clave del mar Rojo y Arabia Saudita cierra un oleoducto en plena escalada con Yemen

Fuerzas hutíes se hicieron con el control de la isla de Mayun, en el estrecho de Bab al-Mandeb, mientras Arabia Saudita cerraba un oleoducto estratégico tras un ataque aéreo. Un mosaico de episodios en el mar Rojo y Yemen que ninguna fuente consolida todavía en un solo relato.

Oton Barros / INPE (Coordenação-Geral de Observação da Terra), CBERS-4, 2018 (CC BY-SA 2.0)

Fuerzas hutíes tomaron el fin de semana el control de la isla de Mayun (también conocida como Perim), en el estrecho de Bab al-Mandeb, y cimentaron así su dominio sobre uno de los pasos marítimos más sensibles del mundo para el transporte de petróleo. La toma se produjo el 11 de septiembre, según reportó France 24 en español, y desató una cadena de ataques con Arabia Saudita que se intensificó durante la madrugada del sábado 13 de septiembre: un proyectil hutí hirió a dos personas y dañó una mezquita, varios edificios y vehículos en la gobernación saudí de al-Tuwal, en la región de Jazán, de acuerdo con Al Jazeera. Riad, a su vez, cerró un oleoducto estratégico tras un ataque aéreo contra el ducto.

Los hechos, aunque ocurridos en un lapso breve, no forman todavía un solo relato confirmado. Cada uno proviene de una fuente distinta y cubre una pieza separada del conflicto: Al Jazeera reportó la toma de Mayun y el ataque en Jazán con datos operativos; France 24 en español documentó el cierre del oleoducto saudí y su lectura sobre el impacto en el mercado petrolero; Infobae, por su parte, había reportado en ciclos previos un incidente con un buque alcanzado por un proyectil en el estrecho de Ormuz, en el marco de la tensión regional más amplia con Irán —un episodio que, hasta el cierre de esta nota, ninguna fuente consultada conecta de manera explícita con la escalada saudí-hutí en Bab al-Mandeb. No corresponde presentarlo como parte del mismo episodio.

La Defensa Civil saudita calificó el ataque en Jazán como una "violación flagrante del derecho internacional humanitario" por dirigirse, según su versión, contra objetivos civiles. Los hutíes, respaldados por Irán, sostienen en cambio que el proyectil apuntaba "a una base militar saudita en Sharurah", en la provincia de Najran. Se trata de versiones contrapuestas de las partes en conflicto, ninguna corroborada de forma independiente hasta el momento.

El episodio se inscribe en una escalada que, según el liveblog de Al Jazeera, se reanudó en julio tras cuatro años de relativa calma en Yemen. El liveblog cita a los propios hutíes acusando a Arabia Saudita de haber lanzado 129 ataques en 48 horas —una cifra que corresponde a la parte hutí del conflicto y que no fue confirmada de forma independiente por Al Jazeera ni por ninguna otra fuente consultada. El martes previo al fin de semana, según la misma cobertura, los hutíes habían atacado las ciudades sauditas de Abha, Khamis Mushait, Jazán y Najran, dejando 73 heridos —cifra también recogida por el liveblog sin confirmación independiente de una fuente distinta a las partes en conflicto.

En medio de la escalada militar, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, buscó bajar la tensión con una declaración pública: "No estamos en guerra con Arabia Saudita", dijo, según recogió Al Jazeera —cita registrada en inglés por el medio, sin que hasta el momento exista traducción oficial al español; la traducción aquí es propia. La declaración cobra relieve porque los hutíes cuentan con el respaldo de Teherán y porque buena parte de la lectura regional del conflicto los ubica como un actor alineado con los intereses iraníes frente a Arabia Saudita.

También el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió al conflicto: afirmó que los hutíes se habían comunicado con Washington para pedirle que no interviniera en el enfrentamiento contra el gobierno yemení reconocido internacionalmente, según la misma cobertura de Al Jazeera. Es una declaración de parte —atribuida a Trump, sin confirmación independiente de que ese contacto haya ocurrido tal como él lo describe— y se presenta aquí como tal.

France 24 en español encuadró el cierre del oleoducto saudí como "otro golpe al mercado del petróleo", en momentos en que el conducto Este-Oeste de Arabia Saudita —una de las rutas alternativas del reino para evitar el propio estrecho de Ormuz— quedó fuera de servicio tras el ataque aéreo. El medio advierte que la medida amenaza con elevar los precios energéticos globales, pero no hay, hasta el momento, cifras concretas de esa variación ni confirmación de un impacto real y medido en la producción petrolera saudita. Tampoco hay, en las fuentes consultadas, un balance oficial de víctimas ni de daños en la propia isla de Mayun.

El cuadro que emerge de las últimas horas es, en definitiva, el de una escalada real —con territorio tomado, ataques con heridos y una infraestructura energética clave fuera de servicio— pero todavía fragmentaria: ninguna fuente consolida un relato único, no hay cifras oficiales de víctimas en varios de los episodios y el vínculo entre los distintos frentes (Bab al-Mandeb, Ormuz) permanece, por ahora, sin confirmar.