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Jueves, 24 de septiembre de 2026
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Por qué el 19 de septiembre es feriado: el origen del Día de las Glorias del Ejército

De un gesto espontáneo en 1810 a una ley de 1915: la historia detrás de la fecha que separó al Ejército de las Fiestas Patrias y fijó la Parada Militar como la conocemos hoy.

Ilustración generada con IA

Cada 19 de septiembre millones de chilenos tienen el día libre, pero pocos podrían explicar con precisión por qué esta fecha —y no otra— quedó separada del 18 como un feriado propio. La respuesta tiene nombre oficial, Día de las Glorias del Ejército, y una historia que tardó más de un siglo en cuajar: empezó como un gesto espontáneo en 1810, pasó por un decreto de un ministro que quería ordenar el caos de las fiestas populares, y terminó fijada por ley recién en 1915, con un parque que cambió tres veces de nombre antes de convertirse en el escenario que hoy todos reconocen.

El punto de partida no fue una batalla, como cabría esperar de una jornada dedicada a las "glorias" militares. Fue la mañana del 19 de septiembre de 1810, un día después de la instalación de la Primera Junta de Gobierno, cuando el Ejército participó de la ceremonia en la Plaza de Armas de Santiago que formalizó ese nuevo poder. No hubo combate ni gesta que conmemorar ese día puntual: lo que se fijó, con el tiempo, fue el recuerdo de la institución acompañando el nacimiento de la república, más que un hecho de armas específico.

Durante las primeras décadas de vida independiente, la conmemoración militar de septiembre no tenía fecha ni forma estables. Eso empezó a cambiar en 1832, cuando el gobierno de Joaquín Prieto —con Diego Portales como la figura política detrás de buena parte de las decisiones de esos años— organizó la primera gran parada de esta naturaleza, el 18 de septiembre, el mismo día de los festejos de la patria. Militares y celebración civil compartían jornada: el desfile del Ejército era, en la práctica, una parte más de las Fiestas Patrias, no un evento aparte.

Esa fusión se sostuvo durante décadas, mientras la ciudad de Santiago cambiaba a su alrededor. El terreno donde hoy se realiza la Parada Militar tiene su propia historia, tan sinuosa como la de la fecha misma. A mediados del siglo XIX ese sector, entre las actuales calles Santa Rosa, San Ignacio y el Zanjón de la Aguada, era conocido como La Pampilla: un espacio popular de paseos a caballo, fondas y ramadas durante los festejos de septiembre, sin ninguna vocación militar. En 1870 el Estado cedió esos terrenos —entonces llamados Campo de Marte— al empresario Luis Cousiño, que encargó al paisajista francés Guillermo Benner transformarlos en un parque urbano. Inaugurado en 1873 como Parque Cousiño, se convirtió en un modelo para el paisajismo público de la capital, sin que nadie lo pensara todavía como sede de desfiles.

El giro llegó en 1896. Ese año el presidente Jorge Montt estableció por orden gubernamental que el Parque Cousiño fuera el escenario oficial del desfile militar de cada septiembre, en reemplazo de la Plaza de Armas y otros puntos de la capital donde antes se habían realizado estas ceremonias. Fue el primer paso hacia la Parada Militar tal como se la conoce hoy: un lugar fijo, año tras año, para una tradición que hasta entonces se había repetido sin domicilio estable.

Faltaba todavía separar la fecha. Eso ocurrió el 1 de febrero de 1915, cuando el gobierno de Ramón Barros Luco promulgó la Ley 2977, que declaró oficialmente el 19 de septiembre como el día de celebración de todas las glorias del Ejército de Chile. Con ese decreto, la conmemoración militar dejó de compartir calendario con el aniversario de la Independencia: el 18 quedó para la patria y su gesta civil, el 19 para las Fuerzas Armadas y su historia. Fue una decisión administrativa relativamente tardía —105 años después del hecho que se toma como origen simbólico de la fecha— pero es la que sostiene, hasta hoy, el feriado tal como aparece en el calendario chileno.

Desde entonces, la Parada Militar se ha repetido con enorme regularidad en el mismo predio, que con el paso de las décadas terminó por llamarse Parque O'Higgins, en honor al director supremo que encabezó la independencia. Las excepciones han sido pocas y significativas: la ceremonia se suspendió en 1973, en medio del quiebre institucional de ese año, y en 2020, por la pandemia de covid-19, cuando las medidas sanitarias impidieron la concentración masiva de tropas y público que el evento supone. Fuera de esos paréntesis, generación tras generación de chilenos ha visto marchar por ese mismo parque a las tres ramas de las Fuerzas Armadas junto a Carabineros, frente a las autoridades del país, en una puesta en escena que combina desfile militar, saludo protocolar y espectáculo popular.

Lo que explica, en el fondo, por qué el 19 de septiembre sigue siendo feriado no es una batalla puntual sino la acumulación de ese recorrido: un gesto institucional de 1810, una costumbre ordenada en 1832, un escenario fijado en 1896 y una ley que, en 1915, terminó de darle a esta fecha una identidad propia, distinta de la del 18. La Parada Militar de cada año es, en ese sentido, la forma visible de una tradición que tardó más de un siglo en encontrar su fecha y su lugar definitivos.