La Parada Militar de Kast, entre la tensión con Argentina y la peor aprobación de su gobierno
En su primera Parada Militar como Presidente, José Antonio Kast habló de soberanía frente a Argentina mientras su gobierno atraviesa la aprobación más baja desde que asumió y una reforma de seguridad todavía trabada en el Congreso.
José Antonio Kast encabezó este sábado 19 de septiembre su primera Parada Militar como Presidente de Chile, la edición 111 de una ceremonia que se celebra desde 1915. Lo hizo a los seis meses de asumir el cargo, con la aprobación a su gobierno en el nivel más bajo desde que llegó a La Moneda y con Argentina, otra vez, en el centro de la conversación sobre soberanía.
En el óvalo del Parque O'Higgins desfilaron 10.206 efectivos de las Fuerzas Armadas, Carabineros, la PDI y, por primera vez desde el traspaso de esa institución al Ministerio de Seguridad, Gendarmería. Fue la segunda parada más numerosa desde 1989. Kast agradeció a las Fuerzas Armadas su "profesionalismo, disciplina, lealtad y patriotismo" y definió el sentido que quiso darle al acto: la colaboración militar para "garantizar la defensa de nuestras fronteras en la zona norte, colaborar con la seguridad en la zona sur y también marcar la soberanía chilena desde el extremo norte hasta el sur", según recogieron La Tercera y Cooperativa.
La palabra que atravesó el discurso fue soberanía, y no por casualidad. Cuatro días antes de la Parada, el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea argentina había vuelto a poner a Magallanes dentro de una referencia a la soberanía de su país, calificando el estrecho de "puerta de entrada bioceánica" en la que Argentina debía mantener presencia. La Cancillería chilena respondió que la soberanía de Chile en el Estrecho de Magallanes "es indiscutible" y se sostiene en los tratados de 1881 y 1984, según reportó Emol. Es la tercera vez desde 2021, y la segunda en apenas cuatro meses, que un funcionario argentino formula una declaración de ese tipo sobre la zona austral. El propio jefe de la Armada argentina terminó reconociendo públicamente, según consignó La Tercera, que el estrecho "pertenece a Chile" — un gesto de distensión que no borró la sucesión de episodios.
En ese contexto llegó el único invitado internacional a la ceremonia: el comandante en jefe del Ejército argentino, general Óscar Santiago Zarich. Su presencia en la tribuna, mientras Kast hablaba de marcar la soberanía "desde el extremo norte al sur", resume la ambigüedad de la relación bilateral en este momento: cooperación militar formal conviviendo con roces recurrentes por la frontera austral. El propio Mandatario, de todos modos, no cerró el discurso en la disputa: dijo que Chile está "dispuesto a colaborar con todas las naciones para superar dramas como la pobreza, el combate al narcotráfico y el crimen organizado" — una señal de que la Parada también quiso proyectar una imagen de apertura, no solo de vigilancia fronteriza.
La otra escena internacional de este mismo fin de semana no pasó por el Ejército, sino por Naciones Unidas. También este 19 de septiembre, la expresidenta Michelle Bachelet anunció que retira su candidatura a la Secretaría General de la ONU, tras revisar las votaciones informales del Consejo de Seguridad. "Es también saber cuándo desistir para que el proceso siga su curso", dijo, y agradeció el respaldo de los presidentes de Brasil y México. La coincidencia de calendario deja a Chile, el mismo día, exhibiendo dos caras de su proyección externa: una figura chilena que se retira de la carrera por el cargo más alto del sistema multilateral, y un Presidente que usa el rito militar más visible del país para hablar de fronteras. No son la misma historia, pero ocurren en el mismo fin de semana y ante el mismo público.
Puertas adentro, la Parada llegó en un momento incómodo para el Gobierno. Kast cumplió seis meses en La Moneda con 34% de aprobación y 61% de desaprobación —la peor cifra desde marzo—, según registró la última medición conocida esta semana. En ese balance, la seguridad, la principal promesa de campaña, ya no encabeza las prioridades ciudadanas: la encuesta ubicó la situación económica y el empleo por delante. El propio gabinete lo refleja: en poco más de dos meses, la ministra vocera y la ministra de Seguridad dejaron sus cargos, en ambos casos en medio de controversias que rodearon su gestión.
La agenda de seguridad que Kast reivindicó frente a las tropas —la Agenda Contra el Crimen Organizado y el Terrorismo, que agrupa 19 proyectos de ley en el Congreso más otras diez iniciativas en distintos grados de urgencia— exhibe resultados desiguales. El Gobierno destaca una baja de 17% en homicidios y de 13,2% en robos con violencia respecto del año anterior, además de más de 1.580 deportaciones ejecutadas en lo que va de 2026. Pero buena parte de esa reforma sigue trabada en su tramitación legislativa, y la propia oposición y sectores del oficialismo han cuestionado su avance.
Es en esa tensión entre lo que el Gobierno puede mostrar y lo que todavía no logra donde la Parada Militar cumple una función que excede el protocolo. Para cualquier gobierno entrante, la primera Parada es el momento en que un Presidente se para frente a las Fuerzas Armadas como comandante en jefe por primera vez en esa escena exacta —uniformes, bandas, sobrevuelo aéreo— y eso concentra una carga simbólica que no depende de lo que diga el discurso. Kast, que construyó buena parte de su capital político en la promesa de mano dura contra la delincuencia y el crimen organizado, tenía en este acto una oportunidad de reafirmar esa identidad justo cuando las cifras de aprobación y los cambios de gabinete sugieren un desgaste. Elegir la soberanía territorial —y no únicamente la seguridad interior— como eje del discurso también puede leerse como una forma de correr el eje del debate hacia un terreno donde el consenso nacional es más fácil de construir que en la discusión, más divisiva, sobre los resultados concretos de su reforma de seguridad.
Nada de esto estaba garantizado por el calendario: la Parada Militar ocurre cada 19 de septiembre, sin relación con el estado de una relación bilateral puntual ni con una encuesta de aprobación. Lo que sí depende del momento político es cómo se usa ese rito fijo. Este año, con Argentina insistiendo sobre Magallanes y con la gestión interna del Gobierno bajo escrutinio, la primera Parada de Kast como Presidente funcionó menos como celebración de las Fuerzas Armadas que como plataforma para dos mensajes simultáneos: hacia afuera, que Chile no cede en su lectura de los tratados de límites; hacia adentro, que la promesa de orden con la que Kast llegó a La Moneda sigue siendo, pese al desgaste, el terreno en el que su gobierno elige pararse primero.
Fuentes consultadas
- La Tercera — “Kast releva defensa de la soberanía chilena en su primera Parada Militar en medio de tensiones con Argentina”
- Cooperativa.cl — “Presidente Kast encabezó su primera Parada Militar y destacó rol de FF.AA. en 'marcar la soberanía chilena'” — 2026-09-19
- BioBioChile — “Kast tras participar en su primera Parada Militar como presidente: 'Un orgullo tremendo'”
- Emol — “Estrecho de Magallanes, decreto 457 y nuevos cruces: La semana que volvió a tensionar la relación entre Chile y Argentina”
- La Tercera — “Jefe de la Armada argentina señala que el Estrecho de Magallanes pertenece a Chile en medio de tensión por soberanía”
- 24Horas — “Michelle Bachelet retira su candidatura a la Secretaría General de la ONU: 'Seguiré en la tarea de construir un mundo de mayor paz'”
- El Desconcierto — “Kast cumple seis meses en La Moneda con 34% de aprobación, la economía frenada y su reforma de seguridad trabada”
- Radio Universidad de Chile — “Los primeros seis meses de Kast: del 'balance positivo' a la 'incapacidad de gestionar buenas políticas públicas'”


